Mensaje y conversión
De nada sirve una web impecable por dentro si el visitante no entiende qué le ofreces o no sabe qué hacer. Antes de lanzar, asegúrate de lo esencial para que la web venda, no solo informe.
- En los primeros segundos se entiende qué haces, para quién y por qué elegirte.
- Hay una llamada a la acción clara y visible: contacto, WhatsApp o presupuesto.
- Los textos hablan de lo que el cliente gana, no solo de lo que tú haces.
- El contacto está accesible desde cualquier página, sin tener que buscarlo.
Técnico y SEO
Es la parte invisible que decide si la web carga rápido y si Google la entiende. No hace falta ser técnico para comprobar lo básico.
- Carga rápida en móvil y escritorio, con las imágenes optimizadas.
- Cada página tiene su title y su description únicos y con sentido.
- Encabezados ordenados, un solo H1 por página y URLs limpias.
- Sitemap y datos estructurados en su sitio; la web es rastreable.
- Página 404 útil, favicon y enlaces que no llevan a ningún error.
Legal, analítica y propiedad
El último frente es el que más se olvida y el que más disgustos da después: cumplir la ley, poder medir y ser dueño de lo que pagas.
- Aviso legal, política de privacidad y cookies publicados y correctos.
- Analítica instalada para saber cuánta gente entra y qué hace.
- Formularios probados de principio a fin, con su mensaje de confirmación.
- El dominio, el alojamiento y el código quedan a tu nombre, sin cuotas atadas.
Los fallos que se ven después de publicar
Algunos problemas solo aparecen cuando la web ya está en la calle, y por eso conviene anticiparlos. Suelen ser pequeños detalles que dan una mala primera impresión justo cuando llega el primer visitante.
Los más comunes: enlaces rotos al cambiar de versión, formularios que no avisan de que el mensaje se ha enviado, imágenes que pesan demasiado en el móvil y páginas legales puestas con prisa o sin completar. Repasarlos antes de publicar cuesta minutos y ahorra clientes.